Edificando sobre la Roca

Llorar la herida y discernir la mies

9:19

Hoy la Escritura nos muestra dos escenas complementarias. Primero, Jeremías: un pueblo herido, una tierra que clama, y el corazón del profeta se llena de lágrimas “día y noche”. Y aun cuando “profeta y sacerdote” cumplen su oficio, falta un punto decisivo: no hay conocimiento del Señor. El pueblo busca paz, pero encuentra terror; busca sanación, pero llega angustia. Y entonces el profeta vuelve…